Tenía las ganas, me faltaba la persona. Hubiera querido amar de forma escandalosa y asustar a la muerte con nuestros orgasmos. Pero la vida no asusta a la muerte, la llama y la invita y yo, lleno de cicatrices, tenía asegurada mi invitación. No estaba preparado para amar y al final eso es igual a no estar preparado para vivir. Tenía las ganas, quería amar de forma irresponsable, suelta, libre, antes de que le a muerte me llamara. ¡Dame todo tu amor! Mi grito es ignorado por el silencio, como diario, como siempre, igual que ayer, tal como ocurrirá mañana o tal vez diferente con el mismo resultado. Decidí que no me despediré, le gritaré al amor que nunca encontré, al que encontré en los lugares equivocados y al que no pude esperar. Les gritaré que me voy sin despedirme para que me dejen de buscar. Un día moriremos y tal vez sea antes que después.

Christian Guerrero. (via aveliteraria)

(…) el tono de su voz era como una canción favorita que ella habría querido poner a todo volumen pulsando el botón “repetir”.

Si pudieras verme ahora- Cecelia Ahem (via ideasviajando)

Mirando a la nada con la cara apoyada en la mano
empezó a llorar
lloraba por todo aquello que no había sido
y más que nunca sabía que no iba ser.
Se le estaba yendo la vida
sentado en la mesa de un café.

Deberías ser un gusto de helado (via deberiasserungustodehelado)

A cuantas tardes de ti, pregunto a mis ojeras cuando amanece. Cuántas noches de incendio, cuántas madrugadas revolcándose en botellas rotas y copas vacías. Quizá el problema es que me encantaría ser el todo de alguien. Pero es tan jodidamente fácil cortarse cuando un deseo es tan frágil… Y es que mis heridas siguen siendo un paisaje precioso: están abiertas y llenas de vida. Supongo que es cuestión de tiempo que cicatricen. Así que entra. Admíralas. O quédate en mi vida.

http://instagram.com/p/sF5a9kHG2F/?modal=true (via amaneceresdespiertos)