—Ella me quería hasta los días en que odiaba a todo el mundo y se despreciaba frente al espejo. Se levantaba de la cama para caer en el infierno y ver basura en bocas ajenas. Estando perdida en esta selva de idiotas y sabiéndose una flor desconocida.

El Diario De Issac, Joseph Kapone (Novela)

Le enseñó, desde el principio, que no se puede recibir placer sin darlo; que todo gesto, caricia, mirada, todo lugar del cuerpo, tiene un secreto, que al descubrirse produce felicidad al entendido.

Siddharta

Herman Hesse

(via temirocuandonomemiras)